La importancia del sueño y sus implicaciones neuronales

DORMIR ES ESENCIAL

El sueño es una de las necesidades vitales que más inciden en el buen funcionamiento del sistema nervioso y permite que el cerebro descanse y restablezca las operaciones básicas. Existen fases del sueño: la fase 1 (o fase no REM, por sus siglas en inglés --rapid-eye movement) asociada al movimiento de los ojos como respuesta sensorial a las funciones del hipotálamo, y la fase 2 o fase REM en la que el cerebro presenta actividad metabólica disminuida, siendo la verdadera fase de descanso.

En la fase no REM ocurren etapas: En la primera, se evidencia el sueño ligero que todavía puede percibir estímulos auditivos y táctiles, con lo cual no es reparador ni profundo. En la segunda fase, el sistema nervioso bloquea vías de acceso de información sensorial y es cuando realmente se genera el sueño -aunque no de total descanso; es la fase que responde al 50% del tiempo de sueño en adultos. En la tercera fase se incrementa el bloqueo sensorial y se alcanza un estado más profundo de sueño denominado DELTA. La cuarta fase representa el estado de mayor profundidad del sueño, es esencial para la recuperación física y aparecen sueños -muchas veces sin coherencia- que manifiestan producto de la imaginación. A esta fase se le denomina fase REM.

Dormir bien es esencial para las actividades sensomotoras y para la memoria. Conseguir dormir plenamente permite conservar estas funciones a medida que pasa el tiempo, además, el sueño también tiene consecuencias desde un punto de vista conductual, sobre todo en niños. La privación, interrupción y desorden del ciclo de sueño provoca alteraciones emocionales y traen consecuencias negativas en el proceso de socialización, es común el mal humor, y se pierde la concentración.

Algunas de las sugerencias para alcanzar condiciones óptimas para lograr un ciclo de sueño saludable, son:

-       Evitar siestas mayor a una hora durante el día

-       Crear rutinas de sueño para promover el buen funcionamiento del reloj biológico

-       Evitar consumo de cafeína al menos 4 horas antes de dormir

-       Evitar dormir en estado emocional alterado (rabia, molestia, tristeza)

-       Tener una cama cómoda que proporcione el descanso adecuado

-       Realizar actividad física durante el día para generar cansancio

-       Dormir en una habitación silenciosa y con baja iluminación.

-       Evitar el uso de pantallas antes de dormir ya que los estímulos lumínicos interfieren en el ritmo circadiano

Otras recomendaciones prácticas para tener un sueño profundo y reparador:

-       Es importante respetar tanto las horas de sueño como las horas de ir a dormir y de levantarse. La hora de levantarse de la cama es la que marca el ritmo circadiano y determina cuándo necesitás volver a dormir, así que si no tenés sueño, ¡no te quedes en la cama!

-       Conseguir el sueño es más fácil cuando hay temperaturas bajas en la habitación.

-       Si despertás muchas veces en la noche y tenés un sueño interrumpido normalmente, tenés que revisar cuáles malos hábitos estás practicando que te impiden un pleno descanso. Intentá tomando una taza de manzanilla o tilo antes de dormir.

Tampoco pienses que dormir más de 8 horas es demasiado saludable, de hecho, a diferencia de lo que se dice comúnmente, un estudio de la American Heart Association plantea que dormir más de 9 horas al día está asociado con trastornos de alimentación o patologías emocionales. Esto quiere decir que las personas que duermen mucho pueden estar presentando señales de riesgo cardiovascular como anemia, hipotiroidismo, apnea de sueño o depresión.

Annadomir, salud, bienestar, hábitos sanos